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Émile Durkheim - Las reglas del método sociológico

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Émile Durkheim - Las reglas del método sociológico

Mensaje  Kenke el Miér Ago 25, 2010 2:46 pm

Durkheim es considerado el padre de la sociología moderna, dado que a lo largo de sus obras se esfuerza por delimitar un objeto que le sea específico a la sociología, independizándola de las otras ciencias (hasta su aparición en los finales del siglo XIX, la sociología era considerada una rama de la filosofía)

En fin, escribe este libro, cuyo primer capítulo me parece fundamental. En este primer capítulo define lo que para él es el objeto de la sociología, unos fenómenos a tomar en cuenta si se quiere revolucionar algo, cualquier cosa, en esta realidad: el Hecho Social.

(bien largo eh)

CAPITULO PRIMERO. ¿QUÉ ES UN HECHO SOCIAL?

Antes de investigar cuál es el método que conviene para el estudio de los hechos sociales, importa saber cuáles son los hechos a los que así se denomina.

La cuestión es tanto más necesaria cuanto que nos servimos de esta calificación sin precisar mucho. Se la emplea corrientemente para designar casi todos los fenómenos que pasan en el interior de la sociedad, a poco que presenten, con cierta generalidad, algún interés social. Pero de esta manera no hay, por así decirlo, acontecimientos humanos que no puedan llamarse sociales. Todo individuo bebe, duerme, come, razona, y la sociedad tiene gran interés en que estas funciones se ejerzan de un modo regular. Por tanto, si estos hechos fuesen sociales, la sociología no tendría un objeto que le fuese propio y su dominio se confundiría con el de la biología y la psicología.

Pero, realmente, en toda sociedad hay un grupo determinado de fenómenos que se distinguen por caracteres definidos de los que estudian las otras ciencias de la naturaleza.

Cuando yo cumplo mis funciones de padre, esposo, o ciudadano, ejecuto los compromisos que he contraído lleno de deberes que son definidos, fuera de mí y de mis actos, en el derecho y en las costumbres. Aun cuando están de acuerdo con mis propios sentimientos y sienta interiormente su realidad, ésta no deja de ser objetiva; porque no soy yo quien los ha hecho, sino que los he recibido por medio de la educación. ¡Cuántas veces, por otra parte, ocurre que ignoramos los detalles de las obligaciones que nos incumben y que, para reconocerlas, nos es preciso consultar el Código y sus intérpretes autorizados! De la misma manera, hablando de las creencias y prácticas religiosas, el fiel las ha encontrado hechas por completo al nacer; si existían antes que él, es claro que existen fuera de él. El sistema de signos de que me sirvo para expresar mi pensamiento, el sistema de monedas que empleo para pagar mis deudas, los instrumentos de crédito que utilizo en mis relaciones comerciales, las prácticas seguidas en mi profesión, etcétera, funcionan independientemente del uso que yo hago de todo ello. He aquí, por tanto, modos de obrar, pensar y sentir que presentan la notable propiedad de que existen fuera de las conciencias individuales.

Estos tipos de conducta o de pensamiento no solamente son exteriores al individuo, sino que están dotados de un poder imperativo y coercitivo en virtud del cual se le imponen, quiera o no quiera. Sin duda, cuando yo estoy completamente de acuerdo con ellos, esta coacción no se hace sentir o lo hace levemente y por ello es inútil. Pero no deja de ser un carácter intrínseco de estos hechos, y la prueba es que ella se afirma desde el momento en que intento resistir. Si pretendo violar las reglas del derecho, éstas reaccionan contra mí para impedir el acto si llegan a tiempo, o para anularlo y restablecerlo en su forma normal si ya está realizado y es reparable, o para hacerme expiarlo si no puede subsanarse de otra manera. ¿Se trata de máximas puramente morales? La conciencia pública se opone a todo acto que las ofenda mediante la vigilancia que ejerce sobre la conducta de los ciudadanos y las penas especiales de que ella dispone. En otros casos, la coacción es menos violenta, pero no deja de existir. Si no me someto a las convenciones del mundo, si al vestirme no tengo en cuenta los usos seguidos en mi país y en mi clase, la risa que provoco, el alejamiento a que se me condena, producen, aunque de una manera atenuada, los mismos efectos que una condena propiamente dicha. Por otra parte, la coacción, aunque sea indirecta, no deja de ser eficaz. Si soy francés no estoy obligado a hablar francés con mis compatriotas, ni a emplear la moneda francesa legal, pero es imposible que obre de otra manera. Si pretendiese escapar a esta necesidad, mi intento fracasaría miserablemente. Si soy un industrial, nada me impide trabajar con los procedimientos y métodos del siglo pasado; pero si lo hago, me arruino sin duda alguna. Aunque, en realidad, puedo liberarme de estas reglas y violarlas con éxito, estoy obligado ineludiblemente a luchar contra ellas para conseguirlo. Aunque al fin son vencidas, hacen sentir su poderosa coacción por la resistencia que ellas oponen. No hay renovador, incluso afortunado, cuyas empresas no choquen con oposiciones de este género.

He aquí entonces un orden de hechos que presentan caracteres muy especiales: consisten en formas de obrar, pensar y sentir, exteriores al individuo y están dotados de un poder de coacción en virtud del cual se le imponen. En consecuencia, no podrían confundirse con los fenómenos orgánicos, puesto que aquéllos consisten en representaciones y en acciones; ni con los fenómenos psíquicos, los cuales no tienen existencia más que en la conciencia individual y por ella. Constituyen, por consiguiente, una especie nueva y es a ellos a los que es necesario reservar y dar la calificación de sociales. Esta calificación les es adecuada, porque está claro que no estando el individuo como su base, no pueden tener otro sustrato que la sociedad, sea la sociedad política en su integridad, sea alguno de los grupos parciales que ella encierra, confesiones religiosas, escuelas políticas, literarias, corporaciones profesionales, etc. Por otra parte, sólo a ellos les es adecuada, porque la palabra social no tiene un sentido definido sino a condición de designar únicamente fenómenos que no entran en ninguna de las categorías de hechos ya constituidos y denominados, Ellos son, por consiguiente, el dominio propio de la sociología. Es cierto que esta palabra de coacción, por la cual los definimos, corre el riesgo de despertar el celo sectario de un individualismo absoluto. Como éste profesa que el individuo es perfectamente autónomo, le parece que se le disminuye todas las veces que se le hace sentir que no depende solamente de sí mismo. Pero puesto que es indiscutible hoy día que la mayor parte de nuestras ideas y tendencias no son elaboradas por nosotros, sino que nos vienen del exterior, no pueden penetrar en nosotros más que imponiéndose; esto es todo lo que significa nuestra definición. Se sabe además que toda coacción social no es necesariamente exclusiva de la personalidad individual

Sin embargo, como los ejemplos que acabamos de citar (reglas jurídicas, morales, dogmas religiosos, sistemas financieros, etc.) consisten, todos ellos, en creencias o en prácticas constituidas, podría creerse, de acuerdo con lo que precede, que no encontramos hecho social sino allí donde existe una organización definida. Pero hay otros hechos que, sin presentar estas formas cristalizadas, tienen la misma objetividad y el mismo ascendiente sobre el individuo. Es lo que se denomina corrientes sociales. Así, en una asamblea, los grandes movimientos de entusiasmo, indignación o de piedad que se producen no tienen por origen ninguna conciencia particular. Vienen a cada uno de nosotros desde el exterior y son susceptibles de arrastrarnos a pesar de nosotros mismos. Sin duda, puede ocurrir que, abandonándome a ellos sin reserva, no sienta la presión que ejercen sobre mí. Pero esta presión se acusa desde el momento en que intento luchar contra ellos. Que trate un individuo de oponerse a una de estas manifestaciones colectivas y verá cómo los sentimientos que niega se vuelven contra él. Ahora bien, si este poder de coacción externa se afirma con esta claridad en los casos de resistencia, es posible que exista, aun de un modo inconsciente, en los casos contrarios. Entonces somos víctimas de una ilusión que nos hace creer que hemos elaborado lo que nos ha sido impuesto desde el exterior. Pero aunque la complacencia con que nos dejamos arrastrar oculta la coacción sufrida, no la suprime. De la misma manera no deja de ser pesado el aire aunque no sintamos su peso. Aun en el caso de que hayamos colaborado espontáneamente a la emoción común, la impresión que hemos recibido es muy distinta de la que hubiésemos experimentado si hubiéramos estado solos. Además, una vez que la asamblea se ha separado, que han cesado de obrar sus influencias sociales sobre nosotros y una vez que nos encontramos de nuevo solos, los sentimientos que hemos tenido nos hacen el efecto de algo extraño, donde no nos reconocemos. Nos damos cuenta entonces de que los habíamos sufrido en una proporción mayor que aquella en que los habíamos hecho. Ocurre que incluso nos producen horror, tan contrarios son a nuestra naturaleza. Es así como individuos perfectamente inofensivos en su mayoría pueden, reunidos en una muchedumbre, dejarse arrastrar a la realización de atrocidades. Ahora bien, lo que decimos de estas explosiones pasajeras se aplica también a estos movimientos de opinión, más duraderos, que se producen sin cesar a nuestro alrededor, sea en toda la extensión de la sociedad, sea en círculos más restringidos, sobre materias religiosas, políticas, literarias, artísticas, etc.

Es posible, por otra parte, confirmar mediante una experiencia característica esta definición del hecho social; basta con observar la forma en que se educa a los niños. Cuando se contemplan los hechos tales como son y como siempre han sido, salta a la vista que toda educación consiste en un esfuerzo continuo para imponer al niño los modos de ver, sentir y obrar que él no hubiera adquirido espontáneamente. Desde los primeros años de su vida le obligamos a comer, beber y dormir a horas regulares, le obligamos a ser limpio, a la obediencia, al silencio; más tarde le coaccionamos para que aprenda a tener en cuenta a los demás, a respetar las costumbres y conveniencias, le obligamos a trabajar, etc. Aunque, con el tiempo, deja de sentirse esta coacción, es ella la que da poco a poco nacimiento a costumbres, a tendencias internas que la hacen inútil, pero que no la reemplazan porque se derivan de ellas. Es cierto que, según Spencer, una educación racional debería condenar tales procedimientos y dejar al niño obrar con completa libertad; pero como esta teoría pedagógica no se ha puesto jamás en práctica por ningún pueblo conocido, no constituye más que un desideratum personal, no un hecho que se pueda oponer a los anteriores. Ahora bien, lo que hace a estos últimos particularmente instructivos es que la educación tiene cabalmente por objeto hacer al ser social; se puede ver en ella como resumido de qué modo se ha constituido este ser en la historia. Esta presión de todos los instantes que sufre el niño es la presión misma del medio social que tiende a formarle a su imagen y semejanza, siendo los padres y los maestros nada más que sus representantes e intermediarios.

Por tanto, no es su generalidad lo que puede servir para caracterizar los fenómenos sociológicos. Un pensamiento que se encuentra en todas las conciencias particulares, un movimiento que repiten todos los individuos no son, por ello, hechos sociales. Si nos contentamos con este carácter para definirlos, es que se les ha confundido indebidamente con lo que se podría llamar sus encarnaciones individuales. Lo que los constituye son las creencias, las tendencias, las prácticas del grupo tomado colectivamente; en cuanto a las formas que revisten los estados colectivos reflejándose en los individuos son cosas de otra especie. Lo que demuestra categóricamente esta dualidad de naturaleza es que estos dos órdenes de hechos se presentan muchas veces disociados. En efecto, algunas de estas maneras de obrar o de pensar adquieren, debido a la repetición, una especie de consistencia que las precipita, por así decirlo, y las aísla de los acontecimientos particulares que las reflejan. Toman así un cuerpo, una forma sensible que les es propia y constituyen una realidad sui generis, muy distinta de los hechos individuales que la manifiestan. La costumbre colectiva no existe solamente en estado de inmanencia en los actos sucesivos que ella determina, sino, por un privilegio del que no encontramos ejemplo en el reino biológico, se expresa de una vez para siempre en una fórmula que se repite de boca en boca, que se transmite por la educación, que se fija incluso por escrito. Tal es el origen y la naturaleza de las reglas jurídicas y morales, de los aforismos y los dichos populares, de los artículos de fe en los que las sectas religiosas o políticas condensan sus creencias, de los códigos sobre el buen gusto establecidos por las escuelas literarias, etc. Ninguna de ellas vuelve a ser encontrada, entera del todo, en las aplicaciones que los particulares hacen de ellas, puesto que pueden incluso existir sin ser realmente aplicadas.

Sin duda, esta disociación no se presenta siempre con la misma claridad. Pero basta con que exista de una manera indiscutible en los casos numerosos e importantes que acabamos de recordar, para probar que el hecho social es distinto de sus repercusiones individuales. Por otra parte, aunque no se presta inmediatamente a la observación, puede comprobarse muchas veces con ayuda de ciertos artificios del método; es incluso indispensable proceder a esta operación, si se quiere separar el hecho social de toda mezcla para observarlo en estado de pureza. Así, hay ciertas corrientes de opinión que nos empujan, con intensidad desigual según los tiempos y los países, unas al matrimonio, por ejemplo, otras al suicidio o a una natalidad más o menos fuerte, etc. Son evidentemente hechos sociales. A primera vista, parecen inseparables de las formas que toman en los casos particulares. Pero la estadística nos suministra el medio de aislarlas. En efecto, son expresadas numéricamente, no sin exactitud, para la natalidad, la nupcialidad, los suicidios, es decir, por el número que se obtiene dividiendo la media total anual de matrimonios, nacimientos, muertes voluntarias por el de hombres en estado de casarse, de procrear o de suicidarse . Porque, como cada una de estas cifras comprende indistintamente todos los casos particulares, las circunstancias individuales que pueden tener alguna intervención en la producción del fenómeno se neutralizan allí mutuamente y, en consecuencia, no contribuyen a determinarlo. Lo que expresa es un estado determinado del alma colectiva.

He ahí lo que son los fenómenos sociales desembarazados de todo elemento extraño. En cuanto a sus manifestaciones privadas, tienen algo de social, puesto que reproducen en parte un modelo colectivo; pero cada una de ellas depende también, y en gran parte, de la constitución psico-orgánica del individuo, de las circunstancias particulares en que está colocado. No son, por tanto, fenómenos propiamente sociológicos. Se relacionan a la vez con los dos reinos; se les podría calificar de socio-psíquicas. Interesan al sociólogo sin constituir la materia inmediata de la sociología. Se encuentran también en el interior del organismo fenómenos de naturaleza mixta que estudian las ciencias mixtas, como la química biológica.

Pero se dirá: un fenómeno no puede ser colectivo más que si es común a todos los miembros de la sociedad o, por lo menos, a la mayoría de ellos, si es general. Sin duda, pero si es general es porque es colectivo (es decir, más o menos obligatorio), pero en modo alguno es colectivo porque es general. Es un estado del grupo que se repite en los individuos porque se impone a los mismos. Está en cada parte porque está en el todo, pero no está en el todo porque esté en las partes. Esto es sobre todo evidente respecto de las creencias y prácticas que nos son transmitidas por completo hechas por las generaciones anteriores; las recibimos y las adoptamos porque, siendo a la vez una obra colectiva y una obra secular, están investidas de una autoridad particular que la educación nos ha enseñado a reconocer y respetar. Ahora bien, es de notar que la inmensa mayoría de los fenómenos sociales nos llegan por esa vía. Pero aun cuando el hecho social es debido en parte a nuestra colaboración directa, no es de otra naturaleza. Un sentimiento colectivo, que surge en una asamblea, no expresa simplemente lo que había de común entre todos los sentimientos lndividuales. Es algo completamente distinto, como ya hemos mostrado. Es la resultante de la vida común, un producto de acciones y reacciones que se originan entre las conciencias individuales; y si encuentra eco en cada una de ellas, es en virtud de la energía especial que él debe precisamente a su origen colectivo. Si todos los corazones vibran al unísono no es debido a una concordancia espontánea y preestablecida, sino a que una misma fuerza los mueve en idéntico sentido. Cada uno de ellos es arrastrado por todos.

Llegamos, pues, a representamos de una manera precisa el campo de la sociología. No comprende más que un grupo determinado de fenómenos. Un hecho social se reconoce por el poder de coacción externo que ejerce o es susceptible de ejercer sobre los individuos; y la presencia de este poder se reconoce a su vez sea por la existencia de una sanción determinada, sea por la resistencia que el hecho opone a toda empresa individual que tienda a violarlo. Sin embargo, se le puede definir también por la difusión que presenta en el interior del grupo, a condición de que, siguiendo las observaciones precedentes, se tenga cuidado de añadir como característica segunda y esencial que existe independientemente de las formas individuales que toma al difundirse. Este último criterio es incluso, en ciertos casos, más fácil de aplicar que el anterior. En efecto, la coacción es fácil de comprobar cuando se traduce al exterior por alguna reacción directa de la sociedad, como ocurre con el derecho, la moral, las creencias, las costumbres, incluso con las modas. Pero cuando no es más que indirecta, como la que ejerce una organización económica, no siempre se deja percibir tan claramente. La generalidad combinada con la objetividad pueden ser más fáciles entonces de establecer. Por otra parte, esta segunda definición no es más que otra forma de la primera; porque si una manera de conducirse, que existe fuera de las conciencias individuales, se generaliza, no puede ser más que imponiéndose .

Sin embargo, podríamos preguntarnos si esta definición es completa. En efecto, los hechos que nos han suministrado su base son todos ellos maneras de hacer, son de orden fisiológico. Ahora bien, hay también maneras de ser colectivas; es decir, hechos sociales de orden anatómico o morfológico. La sociología no puede desentenderse de lo que concierne al sustrato de la vida colectiva. Sin embargo, el número y la naturaleza de las partes elementales de que se compone la sociedad, la forma en que están dispuestas, el grado de cohesión a que han llegado, la distribución de la población sobre la superficie del territorio, el número y la naturaleza de las vías de comunicación, la forma de las viviendas, etc., no parecen, a primera vista, poder relacionarse con formas de obrar, sentir o pensar.

Pero, en primer lugar, estos diversos fenómenos presentan la misma característica que nos ha servido para definir los otros. Estas maneras de ser se imponen al individuo del mismo modo que las maneras de hacer de que hemos hablado. En efecto, cuando se quiere conocer la forma en que está dividida políticamente una sociedad, de qué se componen estas divisiones, o la fusión más o menos completa que existe entre ellas, no será mediante una inspección material y por medio de observaciones geográficas como podremos conseguirlo, porque estas divisiones son morales, aunque tengan alguna base en la naturaleza física. Es sólo a través del derecho público como es posible estudiar esta organización, porque es este derecho el que la determina, de la misma manera que define nuestras relaciones domésticas y cívicas. Y no es por ello menos obligatoria. Si la población se amontona en nuestras ciudades en lugar de dispersarse por los campos, es porque hay una corriente de opinión, un impulso colectivo que impone a los individuos esta concentración. No podemos elegir ya ni la forma de nuestras casas ni la de nuestros vestidos; por lo menos la una es tan obligatoria como la otra. Las vías de comunicación determinan de una manera imperiosa el sentido en el cual se realizan las migraciones y los cambios interiores, etc. Por consiguiente, todo lo más habría que añadir a la lista de los fenómenos que hemos enumerado, entre los que presentan el signo distintivo del hecho social, una categoría más; y como esta enumeración no tendría nada de rigurosamente exhaustiva, la adición no sería indispensable.

Pero no es, ni siquiera, útil; porque estas maneras de ser no son más que maneras de hacer consolidadas. La estructura política de una sociedad no es sino la manera en que los diferentes sectores que la componen han tomado la costumbre de vivir entre sí. Si sus relaciones son tradicionalmente estrechas, los sectores tienden a confundirse; en el caso contrario, tienden a distinguirse. El tipo de habitación que nos imponen no es otra cosa que la manera en que todos los que nos rodean y, en parte, las generaciones anteriores se han acostumbrado a construir las casas. Las vías de comunicación sólo son el lecho que se ha cavado a sí misma, corriendo en el mismo sentido, la corriente regular de los cambios y migraciones, etc. Sin duda, si los fenómenos de orden morfológico fuesen los únicos que presentaran este carácter fijo, podría creerse que constituían una especie aparte. Pero una regla jurídica es una disposición no menos permanente que un tipo de arquitectura, y, por consiguiente, es un hecho fisiológico. Una simple máxima moral es seguramente más maleable; pero tiene formas mucho más rígidas que una simple costumbre profesional o que una moda. Hay así toda una gaina de matices que, sin solución de continuidad, vincula los hechos más caracterizados de estructura a estas corrientes libres de la vida social que no han sido todavía formadas en ningún molde definido. Es, por lo tanto, que no hay entre ellos más que diferencias en el grado de consolidación que presentan. Los unos y las otras no son más que vida más o menos cristalizada. Sin duda, puede haber interés en reservar el nombre de morfológicos para los hechos sociales que conciernen al sustrato social, pero a condición de no perder de vista que son de la misma naturaleza que los otros. Nuestra definición comprenderá por consiguiente todo lo definido si decimos: Es hecho social toda manera de hacer, fija o no, susceptible de ejercer sobre el individuo una coacción exterior; o también, que es general dentro de la extensión de una sociedad dada a la vez que tiene una existencia propia, independiente de sus manifestaciones individuales .
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Re: Émile Durkheim - Las reglas del método sociológico

Mensaje  Diega el Sáb Ago 28, 2010 7:47 pm

excelente aporte, amigo kenke
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Re: Émile Durkheim - Las reglas del método sociológico

Mensaje  pepo el Dom Ago 29, 2010 3:41 pm

Muy buen textillo, mi amigo kenke, interesante por demas y muy correcto, segun lo veo. Por ahi no me convence mucho la imperiosidad con la q escribe don Emilio, pero tiene con que! ^^

Todo individuo bebe, duerme, come, razona, y la sociedad tiene gran interés en que estas funciones se ejerzan de un modo regular. Por tanto, si estos hechos fuesen sociales, la sociología no tendría un objeto que le fuese propio y su dominio se confundiría con el de la biología y la psicología.

Esto con algo del texto q sube Diega, me ayudo en mucho; tantas gracias.

Cuando yo cumplo mis funciones de padre, esposo, o ciudadano, ejecuto los compromisos que he contraído lleno de deberes que son definidos, fuera de mí y de mis actos, en el derecho y en las costumbres. Aun cuando están de acuerdo con mis propios sentimientos y sienta interiormente su realidad, ésta no deja de ser objetiva; porque no soy yo quien los ha hecho, sino que los he recibido por medio de la educación.

Esto es algo q me estoy cuestionando dia a dia: Q cosas de lo q hago son honestamente producto de mi idiosincrasia y cuantas otras son un calco de algo q yo no estoy buscando. Por eso ultimamente me propongo vivir unicamente impulsado por el amor: todo lo q haga y deje de hacer, sera por amor a algo.

Si no me someto a las convenciones del mundo, si al vestirme no tengo en cuenta los usos seguidos en mi país y en mi clase, la risa que provoco, el alejamiento a que se me condena, producen, aunque de una manera atenuada, los mismos efectos que una condena propiamente dicha.

Esto por ahi esta un poco desactualizado, no? Lo cual me hincha de orgullo. Creo q cada vez menos importan esas risas, esas miradas por sobre el hombro y cada vez mas pesa la paz interior. Digo, si hasta un punto tal hay sucesos q, en pocas palabras, son ilegales, pero el confort propio trasciende a la rebeldia. La unica manera de ser es hacer (Lao).

Que trate un individuo de oponerse a una de estas manifestaciones colectivas y verá cómo los sentimientos que niega se vuelven contra él. Ahora bien, si este poder de coacción externa se afirma con esta claridad en los casos de resistencia, es posible que exista, aun de un modo inconsciente, en los casos contrarios. Entonces somos víctimas de una ilusión que nos hace creer que hemos elaborado lo que nos ha sido impuesto desde el exterior. Pero aunque la complacencia con que nos dejamos arrastrar oculta la coacción sufrida, no la suprime. De la misma manera no deja de ser pesado el aire aunque no sintamos su peso.

Magistral, nada mas.

En efecto, algunas de estas maneras de obrar o de pensar adquieren, debido a la repetición, una especie de consistencia que las precipita, por así decirlo, y las aísla de los acontecimientos particulares que las reflejan. [...] La costumbre colectiva no existe solamente en estado de inmanencia en los actos sucesivos que ella determina, sino, por un privilegio del que no encontramos ejemplo en el reino biológico, se expresa de una vez para siempre en una fórmula que se repite de boca en boca, que se transmite por la educación, que se fija incluso por escrito.

Una cosa muy loca q creo es dificil hasta explicar, pero este tipo hace un muy buen intento XD

están investidas de una autoridad particular que la educación nos ha enseñado a reconocer y respetar. Ahora bien, es de notar que la inmensa mayoría de los fenómenos sociales nos llegan por esa vía. Pero aun cuando el hecho social es debido en parte a nuestra colaboración directa, no es de otra naturaleza.

Exactomundooo, MUY bueno.

porque si una manera de conducirse, que existe fuera de las conciencias individuales, se generaliza, no puede ser más que imponiéndose .

BRAVO, con esto posta hay q hacer remeras, carteles, stencils, pancartas, dazibaos, tatuajes, todo todo, bravo!

La estructura política de una sociedad no es sino la manera en que los diferentes sectores que la componen han tomado la costumbre de vivir entre sí

Con esto la verdad q difiero, creo q no puede ser tomado como tan general ya q existen muchisimos modos de gobiernos y de hacer politica a los q la gente, y si se quiere la mayoria, no podria ni deberia acostumbrarse o habituarse nunca.
En cuanto a mi punto de viste, a ninguno en particular, revolucion constante, pero eso es utopia.


Finalmente, muy buen aporte man, muchas gracias!!
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Re: Émile Durkheim - Las reglas del método sociológico

Mensaje  Kenke el Dom Ago 29, 2010 5:33 pm

Durkheim escribió:Si no me someto a las convenciones del mundo, si al vestirme no tengo en cuenta los usos seguidos en mi país y en mi clase, la risa que provoco, el alejamiento a que se me condena, producen, aunque de una manera atenuada, los mismos efectos que una condena propiamente dicha.

pepo escribió:Esto por ahi esta un poco desactualizado, no? Lo cual me hincha de orgullo. Creo q cada vez menos importan esas risas, esas miradas por sobre el hombro y cada vez mas pesa la paz interior. Digo, si hasta un punto tal hay sucesos q, en pocas palabras, son ilegales, pero el confort propio trasciende a la rebeldia. La unica manera de ser es hacer (Lao).

¿Te parece? yo creo que nosotros justo nos movemos en ámbitos donde esto puede estar atenuado, pero a nivel general yo veo presente las diferentes coacciones, y de manera ciertamente poderosa.

Justo nuestro ámbito no se somete, tal vez, al hecho social de la moda, que es el ejemplo que da Émile en el texto, pero se ve que se somete a otros. Las reglas actitudinales son tan pesadas como lo es el tema de la vestimenta en otros lugares (sin ir más lejos, basta ir hasta la facultad de economía o la de derecho para ver las reglas de vestimenta en acción). Diría más, fijate si encontrás en Sociales alguien con traje!
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Re: Émile Durkheim - Las reglas del método sociológico

Mensaje  Kaban el Dom Ago 29, 2010 8:10 pm

perdón por la demora y por la mediocridad del este post..

A mi me parece q nuestro compañero Kenke ha subido algo digno de estudio...
(¿Cómo se llama el libro?)

Creo que vale mucho más que una pena escuchar lo que alguien letrado de esa manera tiene que decir sobre estas cuestiones... No me animo a desacreditar ni una frase.. Ojo, no estoy seguro de varias, pero sí entiendo que dentro del texto están bien puestas..

Con respecto a lo que dicen ustedes, creo que estamos tanto o más inmersos que cualquier otro.. digo, todos empezamos las conversaciones con un "Hola qué tal?" o similares, y si no.. es porque nuestro ámbito nos hace decir otras frases que nos hagan parecer "buena onda" o alguna otra cosa..
Pep, yo también siento que día a día intento deslindarme más de estas cosas.. que las imposisciones son eso.. imposiciones.. y que si las esquivo estaré bien.. el problema es que esquivarlas implica que me muevo hacia otro lado y lo difícil de ver es que hacia donde me mueva, hay imposiciones.. y que incluso, mi movimiento, sea hacia la izquierda, la derecha, adelante o atrás, es un movimiento que vi en otro lado, o que me dijeron que estaba bueno o que intento inventar sin saber que era obvio hacia donde iría..

Es medio complejo de hablar todo ésto.. me doy cuenta que no puedo explicar algo en pocas palabras.. tengo que ser redundante en algunas cuestiones y esplayarme mucho donde bastaría una mirada... Pero eso es así porque, según lo veo yo, estamos desentrañando estas imposiciones... no nos dejan hablarlo... no tenemos palabras comunes para éste tema..
y por eso me parece que este post (el mío, el de ustedes me gustó) es una mediocridad..

En fin, MUY buen aporte, Kenke..
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Re: Émile Durkheim - Las reglas del método sociológico

Mensaje  pepo el Dom Ago 29, 2010 10:48 pm

Mis disculpas, Kenke, pero juro q no entiendo. Decis q nos movemos en ambitos donde las coacciones estan atenuadas, donde coincido, ahora si nos planteamos q nosotros somos como somos pq nuestro pequeño ambito -lo mas pequeño posible, si lo pensas, casi YO solo- nos deja ser de susodicha manera (o, si entiendo bien los planteos, nos lleva incluso a ser asi) no se, me parece muy poco feliz. Digo (y lo dire de todas las maneras q pueda pq estoy intentado plantear un debate, ni violentarme ni desacreditar a nadie, desde ya) yo por ahi no distingo tanto mi manera de vestir de lo q quiero decir, pq al fin y al cabo ambos expresan lo q pienso.
Pero antes de q se dispare esta discusion habria q culminar la anterior, el tema de las vestimentas. Creo q por ahi la facultad de economicas no es un ejemplo para traer a notacion pq la considero semi-privada, aun asi no entiendo el ejemplo, pero en el caso de sociales, como seria? q uno no ve a alguien con traje? pq yo creo q si cruce alguno.
O sea yo se q un hippie sale hippie pq los padres le pusieron Yoel Arcoiris, pero si al hippie se le ocurre ir a estudiar a Harvard, el pibe (suponiendo q puede) iria con ropa de colores todos los dias a la universidad. Lo q yo planteo no es q la coaccion no exista, pq mirarlo mal lo van a mirar muchos o todos, sino q al pibe no le importa un catzo como lo mire la gente.

pato:
Pep, yo también siento que día a día intento deslindarme más de estas cosas.. que las imposisciones son eso.. imposiciones.. y que si las esquivo estaré bien.. el problema es que esquivarlas implica que me muevo hacia otro lado y lo difícil de ver es que hacia donde me mueva, hay imposiciones.. y que incluso, mi movimiento, sea hacia la izquierda, la derecha, adelante o atrás, es un movimiento que vi en otro lado, o que me dijeron que estaba bueno o que intento inventar sin saber que era obvio hacia donde iría..

Entiendo a lo q vas, o digamos entiendo la SENSACION q tenes. Y repito lo q creo es el camino a la solucion, plantearse las preguntas y buscar las respuestas dentro nuestro. Se q es imposible ser completamente ininfluenciable (?) pero cuanto mas seguro estoy de la pureza de mi pensamiento o de mi sentimiento, menos lugar doy a la sociedad, a la politica, la economia, la policia, la familia, los amigos, etc. a cuestionar mi decision, pq es mi libertad plasmada en un loquesea. O asi lo llego a ver yo.

Ah y creo q el texto es el primer capitulo de Las Reglas del Metodo Sociologico. Ya corregira don Kenke.
Paz
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Re: Émile Durkheim - Las reglas del método sociológico

Mensaje  Kaban el Dom Ago 29, 2010 11:20 pm

pepo escribió:
Entiendo a lo q vas, o digamos entiendo la SENSACION q tenes. Y repito lo q creo es el camino a la solucion, plantearse las preguntas y buscar las respuestas dentro nuestro. Se q es imposible ser completamente ininfluenciable (?) pero cuanto mas seguro estoy de la pureza de mi pensamiento o de mi sentimiento, menos lugar doy a la sociedad, a la politica, la economia, la policia, la familia, los amigos, etc. a cuestionar mi decision, pq es mi libertad plasmada en un loquesea. O asi lo llego a ver yo.

Emm.. sí.. estoy de acuerdo.. perooo..
bueno, no quería decir ésto, pero acá va..
MI SENSACIÓN es que o accedés y sos uno más (haciendo referencia a lo que veníamos hablando) o comenzás esa búsqueda donde quieraslo o no.. te vas aislando.. te vas quedando solo...
yo creo que no hay un equilibrio intermedio ahí.. y ése es el problema de mi vida..
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Re: Émile Durkheim - Las reglas del método sociológico

Mensaje  pepo el Dom Ago 29, 2010 11:28 pm

Vos pensas q si vos estas solo y yo estoy solo.... estamos solos?

A mi me parece q por algo estamos haciendo esto aca, ahora.
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Re: Émile Durkheim - Las reglas del método sociológico

Mensaje  Diega el Lun Ago 30, 2010 12:14 am

pepo escribió:
Entiendo a lo q vas, o digamos entiendo la SENSACION q tenes. Y repito lo q creo es el camino a la solucion, plantearse las preguntas y buscar las respuestas dentro nuestro. Se q es imposible ser completamente ininfluenciable (?) pero cuanto mas seguro estoy de la pureza de mi pensamiento o de mi sentimiento, menos lugar doy a la sociedad, a la politica, la economia, la policia, la familia, los amigos, etc. a cuestionar mi decision, pq es mi libertad plasmada en un loquesea. O asi lo llego a ver yo.

Kaban escribió:
Emm.. sí.. estoy de acuerdo.. perooo..
bueno, no quería decir ésto, pero acá va..
MI SENSACIÓN es que o accedés y sos uno más (haciendo referencia a lo que veníamos hablando) o comenzás esa búsqueda donde quieraslo o no.. te vas aislando.. te vas quedando solo...
yo creo que no hay un equilibrio intermedio ahí.. y ése es el problema de mi vida..


Estoy totalmente de acuerdo con vos, querido Kaban. Es así! El hecho social, en cuanto es ignorado, es resistido, de la forma que uno le parezca (porque hay distintas formas y niveles de tratar de resistir/combatir al hecho social), ejerce su coerción (lo cual, en términos más comprensibles, sería el equivalente a decir "Es culpa del puto sistema/sociedad") y no podemos hacer otra cosa que adaptarnos.

El problema del hecho social es que (y esto ya no es teórico, sino subjetivo, es decir, lo que yo pienso) se naturaliza demasiado! He ahí su naturaleza coercitiva.
Pero hay una ventaja en todo esto, una solución. El hecho social PUEDE y (de nuevo, para mí) DEBE ser transformado. ¿Que quiere decir esto? Que el hecho social existir, va a seguir existiendo, no se lo puede eliminar, porque en cuanto uno vive en sociedad, se genera (de hecho, se lo considera anterior al individuo =P) por sí solo, pero nosotros tenemos la capacidad de cambiar su forma, a una que creamos más... "conveniente"? Buen, no sé si es ese el término que quisiera usar, pero dejémoslo por ahora así.

En fín, Pato, estoy completamente de acuerdo y entiendo a la perfección lo que tratas de decir.
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Re: Émile Durkheim - Las reglas del método sociológico

Mensaje  pepo el Lun Ago 30, 2010 12:26 am

Puede q lo q buscamos sea algo mas "justo"?

diega:
El problema del hecho social es que (y esto ya no es teórico, sino subjetivo, es decir, lo que yo pienso) se naturaliza demasiado! He ahí su naturaleza coercitiva.
Pero hay una ventaja en todo esto, una solución. El hecho social PUEDE y (de nuevo, para mí) DEBE ser transformado. ¿Que quiere decir esto? Que el hecho social existir, va a seguir existiendo, no se lo puede eliminar, porque en cuanto uno vive en sociedad, se genera (de hecho, se lo considera anterior al individuo =P) por sí solo, pero nosotros tenemos la capacidad de cambiar su forma, a una que creamos más... "conveniente"? Buen, no sé si es ese el término que quisiera usar, pero dejémoslo por ahora así.

Coincido, claro q si. Ahora de donde parte ese cambio? Pq no creo q tenga q ser de nosotros 5 sino de la sociedad en si. Y podemos hablar de crear conciencia pero eso lo crea cada individuo o mejor dicho cada grupo social por si mismo. Por ahi lo q podemos hacer es mostrar como vemos las cosas, decir en voz alta cuestiones q nos parecen obvias o muy claras a gente q nos la ve ni a patadas. Tambien creo q el hecho social no es reversible, pero justamente veo q al estancarse, el ser humano es negligente: no quiere ser humano, no quiere pensar, no quiere mejorar, evolucionar o bien ser mas justo. Se contrainduce, se automutila se corta a si mismo las alas.
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Re: Émile Durkheim - Las reglas del método sociológico

Mensaje  Kenke el Lun Ago 30, 2010 1:45 am

El problema del Hecho Social es su instalación implícita, o como bien apuntó Diega, su naturalización.

Yo igual, como primer paso, me enfocaría más en no hacerle sentir el peso coercitivo de lo social al resto de las personas que tengo alrededor, aunque claro, esto viene atado a entender que nuestros hábitos, costumbres y formas de actuar no son inamovibles.

(Ojo, cuando digo "nuestras" apunto a la colectividad del Hecho Social, más allá de si lo respetás, si lo seguís, etc.)

En cuanto al tema de la vestimenta, y para responderle a pepo, yo en sociales no vi nunca a nadie de traje y corbata. Si, he visto el clásico saco de pana "neohippie", pero me refiero a la vestimenta formal. Es un Hecho Social que no usás esa vestimenta, así como alguien que va a derecho si lo usa (lo mismo en los diferentes trabajos, etc.)

Y aunque hubiese una excepción y si apareciera gente que desafiara este Hecho Social, igual no significa que este no exista, y mucho menos que "el infractor" no sepa que exista. Porque acá reside el verdadero poder coercitivo del Hecho: si estás en el bar de la Facultad de Ciencias Sociales, y aparece un estudiante de traje, corbata, zapatos y peinado con gomina hacía atrás, te va a llamar la atención, así como el tipo va a saber que le está llevando la contra a lo general de ese grupo social (mismo el hippie en Harvard)
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Re: Émile Durkheim - Las reglas del método sociológico

Mensaje  Kaban el Lun Ago 30, 2010 1:52 am

tremendo

Acá voy a ser metafórico a falta de palabras utiles y datos demográficos:
l- los "grosos" serán los "dueños de los medios", los "ejecutivos", los "vip"
l- la gente serán los "proletarios", los "marginados", la "clase media
ok? va..
Un sistema cambia cuando es conveniente, como dicen ustedes y estoy de acuerdo, a quién? a quién le conviene? a los grosos.. Ellos son los que tienen.. son los que manejan.. ellos participan, se sacan fotos, firman contratos multimillonarios y reparten cheques..
la gente, lo unico que hace es venir de acá para allá, comprar, trabajar, descansar y salir a la noche.. mirar televisión, usar internet, el teléfono y un montón de cosas, si lo pensás que en realidad son servicios que los grosos nos brindan..
A la gente le puede convenir cualquier cosa.. pero para un cambio real, y sin matanza.. los grosos definen la conveniencia..
o eso CREO YO..
nos cortamos alas porque crear conciencia, hacer stencils, pegar panfletos.. es el medio a la a la gente .. no a los grosos..

igual sí.. hagamos stencils
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Re: Émile Durkheim - Las reglas del método sociológico

Mensaje  Kaban el Lun Ago 30, 2010 2:00 am

kenkeee posteaste mientras escribía, pero bueno, te contesto a vos..

emmm me gusta tu medio:
Yo igual, como primer paso, me enfocaría más en no hacerle sentir el peso coercitivo de lo social al resto de las personas que tengo alrededor, aunque claro, esto viene atado a entender que nuestros hábitos, costumbres y formas de actuar no son inamovibles.


creo q es imposible..
creo q aunque yo sepa, crea, tenga fe. confié.. que puedo hacer lo que quiera y que el Hecho Social no me toca.. voy a seguir actuando influenciado por él.. porque ya está impregnado..
Es por eso que para mí, lo único que hay que fomentar es la educación, la crianza maternal y en fin: los niños..
porque eso es lo que nos hace ser como somos.. de generación en generación, "la gente" le da a sus hijos lo que le gusta.. (o bueno, eso me gusta creer) y nosotros crecemos un poco con eso.. y lo transformamos cuando se lo damos a nuestros hijos..
Es por eso que si se "concientiza" la crianza y educación de los niños, no hoy, no mañana,.. quizá de hecho muy tarde.. pero en algún momento, la gente.. llega a ser groso..(si, la gente puede llegar a ser groso, así como hay grositos que se caen a la olla.. me refiero a "multitudinariamente")
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Re: Émile Durkheim - Las reglas del método sociológico

Mensaje  pepo el Lun Ago 30, 2010 2:49 pm

kenke:
Yo igual, como primer paso, me enfocaría más en no hacerle sentir el peso coercitivo de lo social al resto de las personas que tengo alrededor, aunque claro, esto viene atado a entender que nuestros hábitos, costumbres y formas de actuar no son inamovibles.

pato:
creo q es imposible..
creo q aunque yo sepa, crea, tenga fe. confié.. que puedo hacer lo que quiera y que el Hecho Social no me toca.. voy a seguir actuando influenciado por él.. porque ya está impregnado..

Me parece q estamos coincidiendo todos en q el HS nos envuelve y no nos lo podemos sacar de encima. Por ahi uno piensa q convirtiendose en el ermitaño de una isla esta aboliendolo pero no, pq t fuiste a la isla pq el HS te obligo ya q no lo soportabas. Entonces pienso q el facto de q yo lleve a cabo mi (o con mi grupo nuestro) HS, este modifica al HS mas amplio donde este se engendro. Veo asi q tiene mas sentido cambiar o revolucionar algo q querer escaparle o aislarse del mismo. Pienso tmb q mi o nuestro HS modifica inevitablemente el HS abarcador, pq el hecho de q haya una sublevacion si se quiere o una resistencia a una imposicion esta diciendo justamente eso: hay algo impuesto, q a las "victimas" no les cae bien y por eso lo quieren cambiar. Siento q el quid es q pensamos q no se puede cambiar:



Estoy totalmente de acuerdo con vos, querido Kaban. Es así! El hecho social, en cuanto es ignorado, es resistido, de la forma que uno le parezca (porque hay distintas formas y niveles de tratar de resistir/combatir al hecho social), ejerce su coerción (lo cual, en términos más comprensibles, sería el equivalente a decir "Es culpa del puto sistema/sociedad") y no podemos hacer otra cosa que adaptarnos.

Y esto es parte del HS. O pensabamos q iba a ser sencillo generar en nuestras mentes la abstraccion al HS? Y digo la abstraccion pq este sistema esta MUY BIEN PLANTADO. Son fuertes sus armas, sus metodos, sus barreras. Incluso las q pensamos q no estan, por ahi flashiamos q en nuestra soledad nosotros no estamos influidos por un complejo y estructurado aparato de coercion, pero no es asi, pq la educacion y las costumbres nos acompañan a todos lados. Todos estamos embarazados de egoismo, de capitalismo, de cancer, de sida, de miedo, de impotencia! Pero el generar conciencia de esto es muy muy importante, pq estas pasando algo al plano consciente ya q en el inconsciente no es modificable, ahi conviven las cosas pero no existe el NO. Digo, en el segundo paradigma de Freud los 3 sistemas, o mejor dicho etapas, si se influyen y modifican en todo sentido.

Estoy muy de acuerdo en cuanto q la educacion es un pilar importantisimo, sobre todo por estar tan corrompido y vaciado sistematicamente por los "grosos", como los llama pato. Aun asi creo q la dificultad en convencer o hacer entender a estos grosos de q lo esta impuesto esta mal recae en q su comodiad y bienestar esta sostenido por un sistema muy bien armado, armado en base a lo peor de los sentimientos. Y si lo replanteo, basado en lo peor de lo mejor, el amor identificado con bienes materiales, q en verdad son efimeros y despreciables en comparacion a sentimientos y enseñanzas (hacia donde yo encaminaria el amor) q proactiven la evolucion sentimental de la raza.

pato:
A la gente le puede convenir cualquier cosa.. pero para un cambio real, y sin matanza.. los grosos definen la conveniencia..
o eso CREO YO..
nos cortamos alas porque crear conciencia, hacer stencils, pegar panfletos.. es el medio a la a la gente .. no a los grosos..

Entiendo tu tristeza, pero creo q ya habiamos planteado q la union hace la fuerza, el poder de las masas y demas menesteres. Pero si aun pensas q no es asi podemos seguir debatiendolo ya q de Trosky y Marx seguro tenemos mucho material =)
Y de lo q escribis yo entiendo cuando hablas de conveniencia al bienestar terrenal y material de estos sujetos, q no trasciende ni siquiera a sus generaciones venideras, por lo q habria q crear conciencia en q eso es egoismo en bruto y el mal q se estan haciendo ellos mismos, ni hablar de la contaminacion a diestra y siniestra (muy muy diestra). Entiendo bien?
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Re: Émile Durkheim - Las reglas del método sociológico

Mensaje  Kaban el Lun Ago 30, 2010 6:40 pm

no sé.. si me preguntás a mí.. sí, entendés perfectamente..

La unión hace la fuerza, correcto.
Lo que planteo es que no es posible unirnos si dependemos de otro..
como ejemplo m´nimo, tonto y todo pongo que sólo para reunirnos a charlarlo, tenemos que pagar el bondi, el subte o lo que sea, comprar cigarrillos, quizá una gaseosa y seguramente usemos internet para alguna cosa..
Sí, usamos los medios de los "grosos" para su contra.. sí..
pero mientras no logremos un avance REAL, seguimos dándoles fuerza, cada vez más.. día a día tienen más dinero y nosotros dependemos cada día más..

Y para llegar a tener fuerza necesitamos ser millones.. (mínimo)..
Cuántas reuniones necesitaríamos? cuántos días de enriquesimiento más les estamos dando mientras nos formamos...??
Por eso para mí no podemos apuntar en ésta generación, quizá tampoco en la próxima, pero ciertamente debemos generar conciencia.. trasmitírsela a nuestros hijos e intentar liberarlos de nuestros vicios... de generación en generación hasta que sea suficiente.. hasta que no dependan de los "grosos" ..

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Re: Émile Durkheim - Las reglas del método sociológico

Mensaje  pepo el Lun Ago 30, 2010 7:51 pm

Y claro, supongo q pq nacimos en un sistema global y no podemos salir de el. Digo seria muy drastico ir a tomar un terreno deshabitado y empezar una comuna autosubsistente donde proclamemos la palabra salvadora. O sea seria genial! la pasaria muy bien, pero creo q tmp es lo q quiero, pq la verdad quiero estar aca con mi gente, quiero estudiar lo q aca me enseñan y demas. Me parece q si habria q usar los medios q a ellos enriquecen para generar mentalidades competentes pq de otro modo estarias usando los medios q a ellos enriquecen para... nada, o para algo inocuo.

Todo gran viaje empieza con el primer paso y aca estamos che, a tropezones y dandonos golpes pero saliendo de la mediocridad como nos parece noble, pienso. Y si apuntas directamente a las generaciones venideras creo q el eje es concentrarse en la juventud de hoy q es la q la va a formar y acaso no es eso lo q estamos haciendo? Yo el año q viene empiezo la ayudantia y en 2 años ya estoy dando clase, manzana q no voy a tirar bombas todo el tiempo, les voy a quemar la cabeza! Esto se hace con MUCHA fe, con MUCHA paciencia, tiempo, esperanza, conciencia, amor, criterio, actitud y tantos otros valores q hay q tener en mente al momento de pagar un boleto de bondi. Todo el tiempo hay q ser concientes, no dormirse ni un segundo.
paz
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